viernes, 15 de marzo de 2013
jueves, 7 de marzo de 2013
lunes, 25 de febrero de 2013
Manifiesto feminista: Relaciones entre mujeres
Hay muchas ideas circulando acerca de las
relaciones entre mujeres. Una de ellas es que existe una terrible enemistad
entre nosotras: “No hay peor enemiga para una mujer, que otra mujer”. Y esta
disputa, según esta visión, es por los hombres, como si no tuviéramos
suficientes problemas para andar por la vida “peleándonos por los hombres”.
La segunda idea que circula sobre las
relaciones entre mujeres es que están mediadas por la envidia. De acuerdo a la
RAE la envidia es tristeza o pesar del
bien ajeno o como deseo de algo que no se posee, aquí ya no se trata solo
del ser masculino sino de atributos físicos, posición social, trabajo, y una
larguísima cadena de etcéteras.
Las feministas italianas de la Librería de
Milán, creadoras del feminismo de la diferencia aportaron reflexiones y debates
sobre las relaciones entre mujeres. Un aporte conceptual es la sororidad,
entendida como relaciones solidarias entre las mujeres. Viene de la palabra sorella que significa hermana y define
una relación interpersonal entre mujeres, tan antigua como el mito griego que
describe a Artemisa, Diosa de la caza, como la protectora de las jóvenes para
que no fueran raptadas, violadas y / o sacrificadas.
De acuerdo a las tradiciones del pensamiento
occidental, las fraternidades o hermandades entre hombres nacen de las alianzas
que éstos han realizado con los dioses y de quienes han recibido el poder de
mandar. En el libro del Génesis se narra el pacto que Dios hizo con Abraham,
quien recibió el poder legítimo para ser el jefe de su familia y de su pueblo,
así como el derecho de dictar los lineamientos y las decisiones sobre lo que
deberían o no hacer.
De estas alianzas con la divinidad nacen las
fratrías o hermandades, espacios dónde los hombres se alían y establecen
relaciones de dominación tanto en la esfera pública como en la privada.
La dominación no sólo es de género, sino
también toca la edad, raza, nacionalidad, etnia, religión, política, clase
social o económica. Las mujeres, atomizadas en la esfera de lo doméstico
quedamos excluidas del pacto. Pero romperemos este confinamiento, al emerger a
la vida pública (polis) y exigir nuestros derechos como ciudadanas. Y esto sólo
se puede lograr haciendo alianzas plenas de sororidad entre nosotras y viviendo
el affidamento, que es otra categoría
que aportan las feministas de la Librería de Milán y que se define como el
reconocimiento entre mujeres; valorarnos y admitir la autoridad y capacidad de
otras.
Los planteamientos políticos de las feministas
italianas con relación a las relaciones entre mujeres están plasmados en el
libro No creas tener derechos (1987)[1]. Parten de la tesis que la
grandeza femenina se ha nutrido de pensamientos y energías que circulan entre
mujeres. Plantean que la amistad, solidaridad y complicidad entre mujeres es
posible y será la fuerza transformadora contra el sistema patriarcal.
Para lograr esto es necesaria la educación
feminista y como lo propone la pedagogía constructivista: el “des-aprendizaje”,
porque la competencia y la rivalidad forman parte de la socialización en el
sistema patriarcal. La sororidad es una nueva práctica que
convoca a eliminar la idea de enemistad histórica entre mujeres.
Finalizamos con la frase de Kate Millet quien
dice que: “Las mujeres ponen mayor empeño en mejorar sus relaciones con los
hombres. Pero lo más importante es cambiar las relaciones con las mujeres”.
Contáctanos a través de:
Correo electrónico:
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facebook: Amef de Guatemala (Amef)
Nuestro blog: http://www.amefguatemala.blogspot.com/
Programa de radio: Caracoleando
desde la Academia
en Radio Universidad 92.1
FM www.radiousac.tk todos los lunes 14:00 a 15:00 hrs.
[1]Colectivo Librería delleDonne (1987) Non credere di averedeiDiritti (No creas tener derechos) traducción para
RIMA y Safo Piensa de Gabriela Adelstein. Buenos Aires, 2004.
martes, 22 de enero de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
Manifiesto feminista: Enero 2013
Desde AMEF saludamos al año 2013. Y lo hacemos con cierta preocupación por las
problemáticas que se avizoran y que advierten tensión, polarización y
conflictividad social. Entre éstas:
- - La continuación de la explotación minera.
- - La incertidumbre de la aprobación de la Ley de Desarrollo Rural.
- - La imposición del Bachillerato con orientación en educación frente a la carrera magisterial.
- - La creación del Acuerdo Gubernativo 370-2012 en donde no se reconoce los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos –CIDH- en casos ocurridos antes de marzo de 1987, lo cual podría beneficiar a personas como Efraín Ríos Montt, así como el caso Sepur Zarco, un destacamento militar en el Valle del Polochic, Alta Verapaz, donde 15 mujeres fueron violadas sistemáticamente, entre 1982 y 1986.
Con estos temas, salen a la luz las ideas
de fondo que están generando conflicto y
reacción:
- El irrespeto a la naturaleza y a las consultas populares a los pueblos afectados.
- La desigualdad y pobreza que se vive en el país, particularmente en el área rural.
- La negación del derecho a una educación de calidad centrada en lo humano.
- El ataque a la reconstrucción de la memoria histórica y la ausencia de justicia a las víctimas y sobrevivientes del conflicto armado interno.
En este panorama, tampoco se pueden dejar
a un lado situaciones como las campañas políticas que ya empezaron a hacerse,
la reconstrucción de San Marcos por el terremoto, las nuevas reformas tributarias.
Frente a esto, la mirada feminista nos
lleva a un ejercicio crítico de reflexión sobre el lugar de las mujeres en el
mundo y el impacto que tienen estas problemáticas
en nuestras propias vidas, desmontando la “supuesta neutralidad” o el
pensamiento androcéntrico de que las mujeres las viven de igual manera que los
hombres.
¿Cómo está impactando la explotación
minera, la Ley de Desarrollo Rural, la suspensión de carrera magisterial y la
creación del Acuerdo Gubernativo 3170-2012 a las mujeres? ¿Qué efectos tienen
para las mujeres indígenas, no indígenas, del área urbana, del área rural, de
diversas clases sociales? ¿De qué forma afecta a las niñas, jóvenes, adultas y
ancianas?
Visibilizar la condición, posición y
situación de las mujeres es un punto de partida. Para esto, el enfoque de género es clave, no
como un mero instrumento, sino recuperando su esencia política desde el
feminismo. Como dice la maestra Patricia
Castañeda: “Hay que recuperar la
perspectiva de género, no como recurso técnico, sino como heurístico.” Esto nos permite repensarnos como mujeres en
un momento histórico y contexto determinado en este inicio de año y proyectar
la forma en que nos afectan estas problemáticas. ¡Se trata de potenciar el análisis social
desde nuestros propios ojos!
En este
2013, desde AMEF reiteramos nuestro compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres: el
derecho a la vida digna, a ser escuchadas, a la salud integral, al
reconocimiento y dignificación del trabajo, a la educación formal y alternativa, al reconocimiento de los saberes
culturales, la participación social y
política, la justicia y la diversidad
étnica.
¡Reflexión para la acción feminista!
Guatemala, enero 2013.
lunes, 10 de diciembre de 2012
Manifiesto feminista: Día internacional de los Derechos Humanos
En el mes de diciembre, desde AMEF retomamos nuestro logo: La Caracola. Y
lo hacemos en el marco del 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.
La Caracola
es el símbolo prehispánico de la llamada, usado para convocar a las asambleas y
reuniones. Representa esas voces que resuenan, que poseen historias de vida propias, que dialogan, que
se acompañan, que trabajan juntas.
Hay dos
derechos relacionados directamente con este símbolo y que son garantizados por
la Constitución Política de la República de Guatemala:
Artículo
33: Derecho de reunión y manifestación: Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin
armas. Los derechos de reunión y de
manifestación pública no pueden ser restringidos, disminuidos o coartados; y la
ley los regulará con el único objeto de garantizar el orden público. {…}
Artículo
35: Libertad de emisión del pensamiento: Es libre la emisión del pensamiento por
cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser
restringido por ley o disposición gubernamental alguna. Quien en uso de esta libertad faltare al
respeto a la vida privada o a la moral, será responsable conforme a la
ley. Quienes se creyeren ofendidos
tienen derecho a la publicación de sus defensas, aclaraciones y
rectificaciones. No constituyen delito o
falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra
funcionarios públicos o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio
de sus cargos. {…} La actividad de los medios de comunicación social es de
interés público y éstos en ningún caso podrán ser expropiados. Por faltas o delitos en la emisión del
pensamiento no podrán ser clausurados, embargados, intervenidos, confiscados o
decomisados, ni interrumpidos en su funcionamiento las empresas, los talleres,
equipo, maquinaria y enseres de los medios de comunicación social. Es libre el acceso a las fuentes de
información y ninguna autoridad podrá limitar ese derecho. {…}
Estos
derechos han sido violentados por acontecimientos recientes: El desalojo de La
Puya, Santa Cruz Barillas (Huehuetenango), Totonicapán, San Rafael Las Flores
(Santa Rosa), San José del Golfo (Guatemala), la resistencia de las y los
normalistas a nivel nacional por las imposiciones ministeriales y
gubernamentales al cambio de pensum de estudio de magisterio.
Pero ¿Cuáles
son los puntos en común que pueden visibilizarse?
- Atropello al ejercicio de la libertad de expresión y manifestación.
- Represión de parte del gobierno de la República y las fuerzas armadas: captura de líderes y lideresas, amenazas, uso de la fuerza.
- Control e intimidación a las personas manifestantes a través de tomarles fotografías, hacer listados e investigarlos.
- Falta de voluntad de diálogo.
- No respuesta a las demandas y decisiones legítimas de la población.
- Medios de comunicación que no dan cobertura a las demandas y generan opinión pública en contra de las comunidades o grupos que manifiestan.
- Intimidación ante quienes cubren las luchas de resistencia.
- Uso de grupos violentos de choque o infiltrados, muchas veces exmilitares, para provocar a las personas.
Desde AMEF nos
solidarizamos con las lideresas comunitarias que han sufrido intimidaciones,
amenazas, capturas y atentados por ejercer su derecho a la manifestación y organización en contra de la
explotación de la naturaleza, y la violación de los derechos fundamentales. Reconocemos a comunicadoras,
locutoras, periodistas de medios independientes que proclaman y viven la
libertad de expresión cubriendo y denunciando los atropellos a la población,
especialmente de otras mujeres.
Hoy,
hacemos nuestras las palabras de la escritora Marcela Serrano: “La gran revolución de este siglo consiste
en que las mujeres recuperemos la voz”, se va reafirmando la idea de que la
comunicación es, en primer lugar, un derecho y un campo estratégico de
intervención para influir en el pensamiento, provocar movilización y lograr
cambios en las identidades y las transformaciones sociales promovidas desde los
feminismos. “Porque sin comunicación no
puede haber educación, justicia ni nada”, según María Suárez de Radio
Internacional Feminista -FIRE-. Con el
tiempo se ha ido elaborando la noción de que el ejercicio de los derechos a la
comunicación constituye la base de la construcción de la ciudadanía de las
mujeres”. (Tomado
de la convocatoria del Eje Comunicación y Medios del II Encuentro Mesoamericano
de Estudios de Género y Feminismos, p.67)
¡Por el derecho a la manifestación y la libertad de
expresión!
¡Por el ejercicio de nuestros derechos como humanas!
Guatemala,
diciembre de 2012
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